Nicolás Dujovne, un economista pragmático avalado por la “tríada” de Mauricio Macri

Nicolás Dujovne, el flamante ministro de Hacienda y reemplazante de Alfonso Prat Gay suele discutir sobre política económica con tres colegas que pueden servir de marco para caracterizarlo.

Una primera visión indica que este economista, experto en finanzas y con un perfil profesional muy similar al de su ahora colega Luis Caputo, es más “fiscalista” que su antecesor.

En otras palabras, Dujovne es más partidario de bajar el déficit fiscal más rápido que Prat Gay. Pero, como quedó en claro, una vez más, en el gobierno de Mauricio Macri, importa más lo que piensen “sus ojos y su inteligencia”: Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, como definió el Presidente a esos tres colaboradores, que los ministros del área.

El minstro de Hacienda designado mantiene discusiones frecuentes de política económica con tres economistas dos de ellos con un perfíl casi opuesto.

Los tres economistas en cuestión son Pablo Guidotti, que fue secretario de Hacienda de Roque Fernández en tiempos de Carlos Menem y actualmente es profestor en la Universidad Di Tella. El otro es su amigo Nicolás Gadano, ex economista de YPF y colaborador de Mario Vicens en su rol de Secretario de Hacienda durante el gobierno de la Alianza. El tercero es Miguel Bein, quien se desempeñó como viceministro de Economía y asesor durante la campaña electoral de Daniel Scioli.

A modo de síntesis podría decirse que Dujovne navega entre la ortodoxia fiscal dura de Guidotti y la “heterodoxia” de Bein.

Puestos a opinar sobre cómo encarar una estrategia económica de corto plazo, Guidotti seguramente recomendará bajar el déficit fiscal para hacer más confiable el esquema económica de mediano plazo, mientras que Bein le diría que no se preocupe tanto por el gasto y sí por garantizar que en 2017 el aumento de los salarios le gane al del dólar y la inflación para garantizar una mejora del poder de compra de los sueldos que le permita al Gobierno salir bien parado en las elecciones legislativas del año próximo.

Desde ya que Dujovne, que en su tiempos de secundario militó en el Partido Intransigente y también fue asesor de Ricardo Alfonsín, tiene criterios más alejados del “keynesianismo” de Prat Gay también. Y desde hace tres semanas lo venía exponiendo en sus columnas de La Nación.

Cree que el Gobierno cumplirá este año con el 4,8% del PBI de déficit fiscal, aunque reconoce que lo hará porque, al menos 0,8% del PBI provendrá cómo aumento de la recaudación por el blanqueo de capitales.

Dujovne cree indispensable avanzar con otro blanqueo que es el de trabajadores que están en “negro“. Al punto que considera que el Gobierno perdió la oportunidad de hacer los dos blanqueos (capitales y trabajadores informales) en forma simultánea.

Sostiene que el otro blanqueo “es incorporar a tres millones de empleados en negro y a un millón de empleados informales a la economía blanca”.

Par eso, lo expresó en muchas oportunidades, incluso en su programa de TN , que considera necesario bajar los impuestos al trabajo que “generan un costo laboral 40% más elevado que el salario de bolsillo”.

Entre sus propuestas para bajar el gasto público hay algunas que resultan polémicas, por lo menor para el momento.

Decía el ministro de Hacienda designado el 13 de este mes: “la Argentina muestra todos los síntomas de la enfermedad fiscal que predice la teoría. Algunos no se pueden cambiar, pero otro sí. Para contrarrestar el costo fiscal que implican los consensos (refiriéndose a la necesidad oficial del “gradualismo” fiscal para lograr más gobernabilidad) el Gobierno podría achicar el número de ministerios. En ese proceso, el ministro de Finanzas podría ganar espacio y coordinar mejor la batalla por cuidar los recursos y contener los gastos”.

A esta altura, es bastante claro que el Presidente no cree en las concentraciones y que, precisamente, Dujovne llega a Hacienda a partir del desdoblamiento del ministerio de Prat Gay.

Con la salida de Prat Gay, además, también tendrá camino de salida el Secretario de Hacienda Gustavo Marconato, un hombre ligado al kirchnerismo , diputado por Santa Fe entre 2007 y 2011 que, lejos de ser un técnico en materia fiscal, nunca se entendió muy bien porqué ocupaba su cargo, más allá del apoyo del ahora ex ministro.

Ayer en una reunión en Casa Rosada, Dujovne conversaba la formación de su equipo de colaboradores con integrantes de la tríada (según el diccionario: un “conjunto de tres elementos especialmente viculados entre sí “) de poder que constituyen Peña, Quintana y Lopetegui.

Desde el comienzo de su gestión, y más aún después del levantamiento del cepo y del acuerdo con los fondos butre para la renegociación de la deuda, Prat Gay se había resistido a la supervisión de es triunvirato y ahora hay un ganador claro.

Lejos de querer un “superministro” de economía, el Presidente se inclina por tener un núcleo de poder político con cabezas y visión empresaria y varios ministros, de otro rango, que avancen en la gestión del estado.

Luis Caputo, como ministro de Finanzas, mejoró su status aunque su tarea seguirá siendo conseguir financiamiento para llegar el rojo fiscal y encarar un panorama financiero externo con más nubes a partir de la suba de la tasa de interés en Estados Unidos.

Para Dujovne la tarea le presenta más complicada: cómo avanzar en la moderación de un déficit fiscal creciente en un año en el que las necesidades políticas empujarán hacia arriba el gasto público y su visión es que los impuestos deben bajar.

En última instancia hay dos cosas muy claras en la gestión del Gobierno. Macri, además de Presidente, insiste en ser el ministro de Economí y, si sos funcionarios y querés mantener tu puesto no te metas con la “tríada” Peña, Quintana y Lopetegui.

FUENTE: CLARÍN

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *